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e llegado hasta un sitio de información católica de mi país dirigido por unos jóvenes muy buenos y bien dispuestos y he leído una nota donde recomendaban el blog del Hermano Cortés que publica diariamente comics donde ridiculiza a la Iglesia, a los sacerdotes y obispos.
Es cierto, la Iglesia en muchos lugares, y principalmente en España, no está tan bien. Y eso hace que gente resentida con los defectos eclesiásticos se lance en su contra con toda furia. Ciertamente, el Hermano Cortés no es que esté resentido, sino que su problema es de otro orden: está ideologizado por un tipo de Iglesia populista, envenenada por la teología de la liberación y enemiga de los misterios de la redención. Su Iglesia es la "Iglesia de los Pobres" pero sin los pobres. En realidad al Hermano Cortés no es que le interese demasiado los pobres. El está empecinado en contra de la Jerarquía de la Iglesia y no le importa a quien le hiera u ofenda, sólo dice "lo que siente su corazón".
No estoy en absoluto de acuerdo que le demos a este "Hermano" la publicidad como si fuera una cosa recomendable, y menos si a nuestro sitio acceden jóvenes y adolescentes que buscan conocer cosas buenas de su Iglesia y no las opiniones de alguien que va en contra de la Iglesia.
Lo que más me sorprendió es que los editores del sitio me dijeron que quienes recomendaron el sitio son ¡sacerdotes! ¡Sacerdotes serán! Porque patear contra el propio arco con interpretaciones torcidas del evangelio es el colmo de la exégesis tergiversada.
Es cierto que el Hermano Cortés es un sacerdote ya secularizado, y estoy de acuerdo con De la Cigoña que escribía en su blog: "un secularizado puede ser ateo, negar la divinidad de Cristo o lo que sea." Pero al menos no le demos publicidad diciendo que es bueno, porque no lo es.
Como broche de oro, pongo un "elogio" del Hermano Cortés al Papa Juan Pablo II. El que pueda entender que entienda.



