1°Gn 26 Y dijo Dios: « Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. 27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.

¿En qué se encuentra la dignidad del hombre?
En que es creado a imagen y semejanza de Dios.

La dignidad del hombre será colocada, por unos o por otros, según aquello que piensen del hombre.
"Muchas son las opiniones que el hombre ha dado y da sobre sí mismo. Diversas e incluso contrarias. Exaltándose a sí mismo como regla absoluta o hundiéndose hasta la desesperación, de donde se sigue la duda y la ansiedad".

De las cumbres al abismo. Así, por ejemplo, si nos fijamos qué han dicho del hombre aquellos que consideramos los grandes pensadores, veremos que...
  • Para Schopenhauer es el animal capaz de prometer y engañar.
  • Para Hobbes el hombre es el lobo del hombre.
  • Para Leibniz es un pequeño Dios.
  • Para Pascal es una caña pensante.
  • Para Rousseau es un animal corrompido.
  • Para Sartre es una pasión inútil.
  • Para Heidegger es un ser para la muerte.
  • Para Freud es un perverso polimorfo.
  • Para Demócrito es un microcosmos.
  • Para Protágoras es la medida de todas las cosas.
  • Para Epícteto es una porción de Dios.
  • Para Marx es un engranaje de la maquinaria del mundo.
  • Para Klages es el animal que dibuja y pinta.
  • Para Caba es el único ser que usa lentes.
  • Para Marco Aurelio es un alma que arrastra consigo un cadáver.
  • Para Desmond Morris es un mono vestido.
  • Para Séneca es animal limpio y elegante.
  • Para Spengler es un animal de rapiña inventivo.

Sin embargo, nada de esto es el hombre. Es, como dijo San Agustín, "un gran misterio", pero un misterio que se dilucida a la luz de Dios como el capullo de la flor, cerrado durante la noche, se abre al sentir sobre sus pétalos el calor y la luz del sol.

Por eso, porque se dilucida a la luz de Dios “Hay más verdades sobre el hombre en 20 líneas del génesis que en miles de libros de antropología”.

Todo hombre es "persona"; es decir, una sustancia particular, puesta, por su misma esencia, en la cumbre de la creación. Es la única sustancia creada de naturaleza racional, capaz, por tanto, de conocer y amar; conocer la verdad y amar el bien; todo el Bien y toda la Verdad.

Esta es la huella que Dios ha dejado en el hombre al crearlo. Decir huella es quedarse corto: el hombre es con toda propiedad "imagen" de Dios. "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza", dice Dios (Gn 1,26). "La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado 'a imagen de Dios', con capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios. ¿Qué es el hombre para que tú te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que te cuides de él? Apenas lo has hecho inferior a los ángeles al coronarlo de gloria y esplendor. Tú lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo fue puesto por Ti debajo de sus pies (Ps 8, 5-7)"6.

La grandeza del hombre consiste, precisamente, en ser imagen de Dios. Y por ser esa grandeza tal, la fe se ocupa de él: “Nuestra fe es profundamente antropológica”. Y también la Iglesia: «El Concilio Vaticano II sigue siendo un testimonio privilegiado de esta actitud de la Iglesia que, “experta en humanidad”, se pone al servicio de cada hombre y de todo el mundo».

Fuente: P. Gustavo Lombardo - www.ejerciciosive.com.ar
El hombre es creado.. A imagen y semejanza de Dios

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